En la provincia de Almeria, los suelos aluviales del valle del Andarax y las formaciones margosas del Bajo Almanzora presentan una notable heterogeneidad que condiciona cualquier proyecto de infraestructura lineal. Cuando abordamos el diseño de terraplenes viales en esta zona, la primera decisión técnica es caracterizar la fracción fina del terreno mediante limites de Atterberg para anticipar problemas de expansividad, y evaluar la densidad de cono de arena en campo durante las fases piloto de compactación. Sin estos datos previos, cualquier terraplén corre el riesgo de asentar diferencialmente bajo el tráfico pesado que soporta la A-7 a su paso por la capital.

Un terraplén vial mal compactado en Almeria puede asentar hasta 15 cm en dos años si no se controla la humedad de compactación según el Proctor Modificado.