Cuando llegamos a una obra con el georradar de 900 MHz y el equipo de extracción de testigos diamantinos, lo primero que notamos en Almeria es la costra superficial que forma el suelo seco. Sobre la A-7, en un tramo de 12 km que evaluamos el año pasado, detectamos que la reflexión de las ondas electromagnéticas variaba mucho por la presencia de yesos y caliches propios del clima semiárido. La evaluación de pavimentos existentes exige correlacionar esas anomalías con catas directas; usamos la norma UNE 41250 para interpretar las señales. Antes del ensayo de placa de carga siempre verificamos la densidad in situ con cono de arena para calibrar la humedad del firme granular.

Un firme puede verse intacto y tener una capacidad estructural del 40% respecto al proyecto original. La evaluación de pavimentos existentes evita sobrecostes millonarios.