En Almeria, las laderas del centro histórico y las nuevas promociones en zonas como El Alquián requieren soluciones de contención que se adapten a la geología local. El diseño de muros de contención comienza con una campaña de reconocimiento —calicatas, SPT y ensayos de laboratorio— para determinar la resistencia del terreno y el empuje activo. En suelos margo-arcillosos típicos del Campo de Níjar, la cohesión y el ángulo de rozamiento interno son parámetros críticos: un error en su estimación puede llevar a sobredimensionar o, peor, a un colapso diferido. Por eso, antes de proyectar el muro, realizamos una clasificación de suelos según el Sistema Unificado (USCS) para correlacionar los valores de diseño con ensayos triaxiales consolidados no drenados (CU).

La heterogeneidad de los depósitos aluviales de Almeria exige campañas de reconocimiento específicas para cada ladera; un muro genérico no es una opción segura.